Inventario por número de serie, presupuestos que el cliente acepta desde el móvil y alquileres sin solapamientos. Escrito en un taller de recementado, para talleres como ese.
Seis cosas que en un taller se hacen todos los días y que en una hoja de cálculo se acaban perdiendo.
Ficha por número de serie: reparaciones, recementados, resultados de banco y alquileres. Cuando vuelve, sabes lo que le hiciste y si sigue en garantía.
Envías un enlace con las fotos del problema. El cliente acepta desde el móvil y el trabajo se abre en tu tablero.
Comprobación de solapamientos, descuentos por duración, fotos de condición a la salida y a la vuelta, y cuarentena del material dañado.
Escanea el QR, haz la foto de entrada y cambia el estado desde el taller o desde el rodaje. Sin cobertura también: se sincroniza al volver.
Modo local: todo en tu ordenador, sin cuota y sin que los datos salgan de ahí. Modo online: acceso desde el móvil, copias y actualizaciones incluidas.
Opticore no pretende ser tu programa de facturación: exporta a Odoo y se queda con lo que sabe hacer.
El recorrido de un objetivo, tal cual ocurre en el banco.
Fotos de condición y estado en tres ejes: estética, mecánica y cristales. Queda registrado lo que ya venía roto.
Líneas con importe y las fotos del problema. Un enlace, y el cliente decide desde el sofá.
Cronómetro, materiales consumidos y cambios de estado. El coste sale solo, sin calcularlo a mano.
Informe con el antes y el después, garantía por tipo de servicio, y lo que quedó pendiente para la próxima.
Sin instalar nada, sin registrarse y sin contraseñas. Un enlace que caduca, las fotos del problema y un botón.
Se guarda qué versión de las condiciones aceptó, cuándo y desde qué IP. En una discusión por daños, eso es lo que protege al taller.
Español, inglés, alemán y chino. Una productora extranjera lee el presupuesto en el suyo sin que tengas que traducir nada.